Ortodoxos anglicanos quieren apegarse a fundamentos del cristianismo
ImageHeather Sells - Pittsburg, Pensilvania

La iglesia anglicana sigue encaminándose hacia el cisma. La ordenación de mujeres sacerdotes, obispos homosexuales y otras diferencias doctrinales han sembrado tensión en los últimos años. La rama anglicana en Estados Unidos, los episcopales, también se dividen entre sí. Pero los más ortodoxos se mantienen apegados a los fundamentos del cristianismo.

La iglesia "The Falls" en Virginia representa el nuevo rostro del anglicanismo ortodoxo en Estados Unidos. Esa antigua congregación episcopal, acaba de unirse a otras ochocientas que han roto relaciones con la denominación.

La iglesia episcopal tiene una rica historia. Creada como la rama americana de la iglesia de Inglaterra, o la iglesia anglicana, sus congregaciones se remontan a la fundación de los Estados Unidos. Aunque hoy día la denominación es pequeña, poco más de dos millones de miembros, aún tiene influencia. Uno de cada cuatro presidentes estadounidenses ha sido episcopales y la catedral de Washington D.C. es episcopal. Pero ahora enfrentan una división que podría llegar a afectar a todas las denominaciones del país.

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"No es sobre sexo. Es sobre cómo entendemos las Escrituras, cómo interpretamos el Evangelio", señala la doctora Edith Humphrey, del Seminario Teológico de Pittsburg.

En muchos aspectos Pittsburgh representa el ojo de la tormenta episcopal. En noviembre pasado la diócesis ahí decidió separarse de la iglesia nacional. Y el liderazgo en la ciudad está organizando un esfuerzo nacional para unificar otras iglesias de todo el país que se han separado.

El obispo de Pittsburgh, Robert Duncan, lidera el movimiento que planea unificar a esas iglesias. El llama al esfuerzo, "reforma". "Lo que representamos nosotros en el lado conservador de la iglesia Episcopal es la clara visión de que la iglesia nunca puede estar alejada de la Palabra de Dios y nunca puede dejar de estar bajo el Señorío de Jesucristo".

Para muchos la última gota fue la ordenación del obispo homosexual Gene Robinson en 2003. Desde entonces han buscado el respaldo de la iglesia anglicana mundial. Ahora están bajo autoridad de iglesias en África y Suramérica. Estas otras congregaciones también son teológicamente ortodoxas y están creciendo.

En julio la Conferencia Mundial Anglicana, celebrada cada diez años, será boicoteada por muchos anglicanos del tercer mundo. Ellos tendrán una reunión alternativa: la Conferencia Global de Anglicanos del futuro ó GAFCON (por su siglas en inglés).

Duncan dice que esto representa un cambio entre dos eras. De hecho, muchos anglicanos ortodoxos como Humphrey dicen que la iglesia mundial ya se ha dividido de manera informal al no poder coincidir en la creencia de que Cristo es la única vía de salvación. Ahora todos los ojos están en los países en vías de desarrollo y su creciente liderazgo.

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"Las viejas etiquetas, denominacionales y geográficas, están quedando de lado y nos estamos conectando por una visión, relaciones y redes. Es bien diferente y difícil de manejar", dice el Obispo Martyn Minns, del Distrito anglicano de Virginia.

Pero Minns y la iglesia que él lidera ya disfrutan el beneficio de tener miembros provenientes de esos países. "Para ellos ser cristiano no es un pasatiempo. No es una ocupación a medio tiempo ó sólo algo que hacen los domingos. Es quienes son", asegura.

Construir un nuevo cuerpo ortodoxo estadounidense probablemente tomará unos años. Adelante hay una serie de batallas legales sobre las propiedades de la iglesia. Al parecer una identidad sólida está emergiendo. Eso son buenas noticias para esta nueva denominación, en aras de sanar heridas y planear su futuro.

"Quiero que seamos conocidos por ser bíblicos. Por ser misioneros. Y ser conocidos por estar juntos. Así se supone que sean los cristianos", concluye el Obispo Robert Duncan.